Sin lugar a dudas todo tiene un backstage en la vida y para mi esta Tuiterton no fue la excepción.
Fue el Sábado cuando recién mi hermana podía volver a su departamento luego de pasar el terremoto en la playa que nos enterábamos que ella y su marido eran una víctima más de la sinvergüenzura de constructoras (Penta en este caso) que ahorraron en materiales y no cumplieron con las normas sísmicas y quedaba con un departamento nuevo e inhabitable.
Uno dentro de ese pensamiento soberbio y algo estúpido que tiene al venir de una clase acomodada se siente inmune, invulnerable y ajeno a todo tipo de tragedias, pero los azares de la naturaleza son justos, no discriminan, y una de las personas que amo pasaba a ser afectada por esta premisa. Eso me tocó de forma profunda.
Si alguien me hubiera dicho que una semana después yo sería el encargado de liderar el llamado de dos personas INCREIBLES que me depositaron una confianza ciega (Carlos Sierralta y Rodrigo Ferrada, hay que decirlo) y que lograron con una idea simple de ordenar información agrupar a más de 50 personas (a las cuales se les fueron sumando miembros hasta llegar a los más de 300 colaboradores), y lograr así algo que por tiempo, recursos, y la situación imperante era francamente imposible, lo más probable es que habría pensado que estaban locos.
Fueron 7 días intensos. 7 días donde debí enfrentar errores y fantasmas que me perseguían desde el pasado para ganarme la credibilidad y confianza de personas que fueron vitales en toda esta iniciativa.
7 días donde fuimos víctimas de las buenas vibras y deseos de muchos, que dejaron de lado profundas diferencias personales entendiendo que esta era una pega donde no se podía fracasar.
7 días donde recibimos ayuda de todo tipo. Desde Felipe Harboe y Macarena Carvallo que fueron vitales para conseguir en tiempo récord permisos municipales y de la Intendencia para poder funcionar bajo las normas que dicta un estado de catástrofe.
Como no mencionar al Doctor Zombie, Rodrigo Pulgar y a Nacho Lira, que solos llegaron para decir “me hago presente en TODO lo que necesiten” frase que escuhamos mil veces en todos los que apoyaron la aventura, y con su experiencia animaron estas 30 horas. La gente de Fundación Teletón y sus empresas y rostros asociados (Juan Manuel Astorga y Nicolás Copano por nombrar a los dos más emblemáticos y que nos apoyaron de forma visible o invisible) que destacaron y bendijeron lo que realizábamos.
La ayuda y disposición de medios de comunicación y empresas que se pusieron con todo en esta aventura que de cordura no tenía nada. Las personas que se despojaron de artículos de valor sentimental, o donaron parte de su trabajo, o bien objetos de alto valor con el fin de ayudar. Las bandas, artistas, etc. que no sólo se presentaron, sino que ayudaron a full y para peor aguantaron a un equipo que suplía con ganas la evidente inexperiencia en una patriada que por momentos se nos escapaba de las manos.
Los que trabajaron de forma directa e indirecta con turnos cortos o larguísimos. Los amigos que apoyaron en terreno, mi colombiana que me apaña en cada idea loca que se me ocurre, o como en este caso me embarco.
Todas las personas que se pusieron de forma interesada o desinteresada, movidos por el ego o bien por la autenticidad de querer ayudar, TODOS SUMARON, y da igual la finalidad, no seremos nosotros los que juzgarán, serán los únicos que saben el fin máximo..las conciencias.
Las reflexiones son muchas, y vale la pena decirlas.
Primero que todo pedir perdón. Si alguien se sintió ofendido, no fue nuestra intención. Este fue un trabajo extenso, donde se durmió muy poco, y siempre intentamos ser bien intencionados, pero también hay que considerar que este es un trabajo que en circunstancias normales toma 2 meses hacerlo de forma responsable, y que acá se hizo en tiempo récord dadas las circunstancias. Perdonen por la comunicación confusa, por la neura, por las situaciones que se dieron en las cuales se pudieron sentir afectados. Insisto, lo hecho por todos los involucrados en todos los niveles de la cruzada “Chile Ayuda a Chile” fue hacer posible lo imposible.
Segundo, recoger las palabras de Carlos Sierralta: “Recobre el amor por este Chile que se me cayó con los saqueos”. Logramos movilizar casi 60 millones de dólares, 30 mil millones de pesos, desde el Chile ayuda a Chile, y todos los eventos paralelos. Esto sin la ayuda de todos es IMPOSIBLE.
Tercero, esto al final del día es show, uno que se monta para motivar a las personas a dar, a donar, ayudar, pero no se puede perder la perspectiva, no se puede simplemente. Chile fue azotado por uno de los terremotos más grandes registrados desde la implementación de las mediciones sísmicas, y acá hay regiones completas con gente que llora pérdidas materiales, pérdidas humanas, con equipos de personas que están en terreno viviendo una realidad que desde acá, desde la comodidad de un hogar cómodo y caliente no podemos dimensionar, y por cierto, no queremos dimensionar. Ellos son los héroes, las víctimas, y quienes están ahí dando una mano para levantar al otro. Nosotros somos personas que simplemente hicimos la parte fácil.
Ahora es cuando más se necesita de todos, es ahora cuando se debe fiscalizar a las personas encargadas de movilizar los recursos, a los que recaudamos también, donde debemos demandar que se levanten ciudades azotadas por la furia de la tierra, y donde es importantísimo entender que este Chile sin la ayuda de los 17 millones, no se levanta.
Si hace una semana me hubieran dicha que lograríamos movilizar a 300 mil personas e instituciones entorno a una iniciativa que tenía como única meta mostrar que las redes sociales 2.0 tienen el poder de ser un brazo activo de la sociedad, simplemente habría dicho que estaban locos, pero saben, eso importa un carajo, porque ayer mientras todos celebrabamos un logro de una campaña, al sur de Santiago había gente que estaba llorando…y siguen llorando. No paremos hasta que empiecen a sonreír. Esto, esta última línea, y nada más es lo absolutamente relevante.